
Cuando me encontraba estudiando la filosofía en Morelia, dividía mis tiempos de estudio, de trabajo y de apostolado. En mi apostolado atendía algunas de las unidades habitacionales que se encuentran alrededor del seminario.

Hola, ¿cómo andas en la vida, cómo estás? Yo ando bien, muy bien. Esa es la respuesta correcta. Creo que a veces somos muy limitados al dar nuestras respuestas. Por ejemplo, si nos preguntan cómo estamos, respondemos: bien. Pero no decimos, si bien mal, o muy bien.
La pasamos muy bien en una fiesta cuando hay alegría, amigos y un muy buen ambiente, pero cuando hay que hacer labor en ella, ya sea que nos toque estar atentos a las cosas que hay que servir, preparar y atención a los invitados es abrumador y no se diga si tenemos que hacer reír a los demás. 
Un día de misión en saltillo Coah. Me encontraba haciendo el clásico visiteo que nos acerca con las personas. Andábamos de casa en casa con Biblia en mano y llevando un mensaje de esperanza para las personas. En ese apostolado se encuentra uno de todo tipo de personas, desde las que están buscando a Dios hasta las que se están escondiendo de Él. 
