El que sabe hacer el bien y no
lo hace, está en pecado
Por P. Modesto Lule msp
Twitter: @ModestoLule
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Cuentan que una persona de mi
pueblo que tenía fama de ser muy perezosa un día caminando por el monte se
encontró con un azadón, (herramienta de trabajo para cultivar la tierra). En
cuanto lo vio lo tomó con sus dos manos y comenzó a darle vueltas hasta
lanzarlo muy lejos de su presencia. No contentándose con eso profirió unas
palabras que rezaban así: maldito instrumento de martirio, aléjate de mi vida.
Y pasado el rato amargo siguió caminando hasta ver una rica sombra debajo de un
mezquite donde decidió descansar por el camino ya recorrido.
