sábado, 14 de junio de 2014

La nomofobia desde la perspectiva cristiana



Compilado por P. Modesto Lule Zavala msp


He visto muchas películas de ciencia ficción donde el tema principal se da muchos años delante de nuestra historia. En cierto momento las maquinas toman posesión de la tierra y ellas controlan a los humanos. Para muchos ese tema puede ser lejano, pues pensamos que las maquinas nunca llegarán a tener conciencia propia. Pero para ver de qué forma controlan las máquinas a los seres humanos no hay necesidad de esperar que ellas adquieran conciencia propia.


¿Has sentido la ansiedad por algo? Sudores, palpitaciones, sensación de ahogo, nerviosismo, pensamiento obsesivo… Todos estos síntomas son lo que siente una persona que sufre una fobia o un ataque de ansiedad. Estas desagradables sensaciones se pueden despertar, dependiendo del trastorno que sufra la persona. Los psicólogos y psiquiatras han detectado una nueva fobia que tiene que ver con el mundo de las tecnologías denominada NOMOFOBÍA. Consiste en el pánico que produce salir de casa sin teléfono celular, o porque no tiene crédito, señal de internet o poca batería. No sé diga si se ha extraviado en la misma casa y no se encuentra.  El término nomofobia viene de la abreviatura de las palabras “no-mobile-phone phobia”. (Fobia a no tener teléfono móvil). Según un estudio encargado por el Servicio Postal de Gran Bretaña y realizado por la empresa You Gov, el 53 % de los encuestados afirma que se siente nervioso cuando su teléfono se queda sin batería, no tiene cobertura o, directamente, se ha dejado el aparato en casa. Según el mismo estudio, el principal motivo que hay detrás de este fenómeno, es la imposibilidad de comunicarse con sus familiares y amigos.

Ante la lejanía a su teléfono móvil por cualquier circunstancia, las personas que padecen de nomofobia manifiestan síntomas marcados de enfado, ansiedad, inquietud, negación, sentimiento de culpa, ocultación o minimización del problema, malestar general y problemas de autoestima, aunque no todos se manifiestan a la vez ni con igual intensidad, lógicamente.

Como es de suponer, los jóvenes somos los más vulnerables a esta “móvildependencia” exagerada. Es pues tiempo de considerar que tan apegados estamos a estos dispositivos, que si bien son muy útiles, pueden llegar a hacernos dependientes de ellos. La actitud cristiana nos debe llevar a la moderación en su uso para no perder el tiempo en cosas superfluas. Descubrir los verdaderos momentos que dan sentido a nuestro existir, como la convivencia familiar, el platicar persona a persona, contemplar la naturaleza y realizar actividades que nos lleven a ese encuentro con el otro. Logramos ser personas cuando nos encontramos con el otro cara  a cara, mano a mano, hombro a hombro. Si la NOMOFÓBIA la veo desde un aspecto moral cristiano, con el celular me convierto esclavo de él y eso no es aceptable para un hijo de Dios. Dios nos dio libertad y debemos seguirle a él más que a nada en el mundo. San Pablo dice: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» Es cierto, pero no todo conviene. Sí, yo soy libre de hacer lo que quiera, pero no debo dejar que nada me domine. (1 Cor. 6, 12)


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 Hasta la próxima.



1 comentario:

coto dijo...

Muchas gracias, no conocía ese término, ya puedo decir que hoy algo más he aprendido. Yo gracias a Dios no he caído aún en eso de la nomofobia, al contrario me es incómodo andar con celular. He vivido sin celular por mucho tiempo y la vida segue su rumbo igual. Deberíamos vivir más preocupados de conectarnos con Dios y llevarlo siempre en nosotros. Gracias.