viernes, 20 de junio de 2014

Conectados al Internet y desconectados con el de enfrente. El phubbing y el fomo


Compilación por p. Modesto Lule Zavala msp



¿Has estado en una mesa consumiendo un alimento o sentado frente a otras personas sin que te pongan atención? A eso se le llama “phubbing”. 
El “phubbing”, término formado a partir de las palabras inglesas phone y hi, consiste en el acto de menospreciar a los acompañantes y prestar más atención al  dispositivo móvil u otros aparatos electrónicos. Tener esta actitud quiere decir que prefieren el contacto vía texto que cara a cara. Nos distanciamos estando tan cerca, nos desconectamos para supuestamente estar conectados. Nos despersonalizamos al estar más pegados a ese dispositivo móvil que a la persona que tenemos enfrente. Colocamos una barrera que se lama indiferencia y nos distanciamos del que tenemos cerca.  Esta práctica que cada día abunda más, según dicen algunos se inició hacia el año 2007 con el nacimiento del smartphone o teléfono inteligente, que viene a sintetizar en pocas pulgadas casi la potencia de una computadora. Los más propensos son los adolescentes pues al no tener parámetros para usar dichos dispositivos se adentran a jugar y entretenerse en las redes sociales más conocidas perdiendo la dimensión del tiempo. Con el “phubbing”, la actitud de indiferencia ante el otro se va encarnando en cada persona hasta parecerle normal estar platicando alrededor de una mesa pero sin mirarse a la cara. No sólo es la actitud de indiferencia, es la insensibilidad que crece en cada uno al usar estos aparatos que nos hacen inmunes al dolor ajeno. Y por decir ajeno, no me refiero a personas desconocidas, sino a los mismos familiares que pueden estar pasando por momentos de depresión o angustia y el de enfrente ni enterado del problema. Estas mismas personas adictas a los dispositivos móviles pueden estar pasando por otro síndrome llamado “FOMO”, este lo padecen los que necesitan estar permanentemente “conectados” a Internet porque, de otra forma, se sienten excluidos de acontecimientos que ocurren a su alrededor y de los que quieren formar parte de sus mundos virtuales. La palabra FOMO, es un acrónimo en inglés de ‘fear of missing out’: miedo a perderse algo. 

El peligro de este otro síndrome es que no suelen centrarse en lo que hacen ni disfrutan de lo que tienen en cada momento de su vida, dándole mayor importancia a lo que sucede en el mundo virtual. Los psicólogos dicen que las personas que padecen estos síndromes al final no viven su vida, se angustian por el paso del tiempo y por lo que pierden; se genera una continua insatisfacción, se distraen y favorecen la impulsividad. Dicho de otra forma, el deseo de estar atentos a todo hace que no estemos atentos a nada, nos vuelve irreflexivos e impulsivos, y nos hace sentir ansiosos e insatisfechos. 


Para evitarlo, hay que imponerse unas reglas de obligado cumplimiento cada día de la semana. Unos límites personales que tienen que ver con un uso razonable del entorno digital usándolo con disciplina. Aquí deben intervenir los padres de familia y ver que tanto están usándolo los hijos esperando que no sean ellos mismos quienes den el mal ejemplo. El ser cristiano en la actualidad, no sólo debe de ser un modo de actuar dentro de la iglesia, debe ser una forma de vida. La caridad, la responsabilidad, el amor, la generosidad y el buscar atentos a las necesidades del otro deben de caracterizarnos, ser nuestra carta de presentación en todo momento.


Hasta la próxima. 





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