sábado, 16 de agosto de 2014

El signo de la paz en misa y las nuevas recomendaciones


Por  Modesto Lule Zavala msp



Muy a pesar de que ya hace algunos años salieron algunas especificaciones respecto al saludo de la paz en Misa, hoy nuevamente vuelven a salir éstas, siendo más concisas para evitar los abusos. 

La Ordenación General del Misal Romano del 2002 en su número 72, sobre el rito de la paz señala: «Por lo que se refiere al mismo rito de darse la paz, establezcan las Conferencias de los Obispos el modo más conveniente, según el carácter y las costumbres de cada pueblo. No obstante, conviene que cada uno exprese sobriamente la paz sólo a quienes tiene más cerca». Y la Instrucción Redemptionis Sacramentum del 2004 en su número también 72 dice: Conviene «que cada uno dé la paz, sobriamente, sólo a los más cercanos a él». «El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo siempre dentro del presbiterio, para no alterar la celebración. Hágase del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles». Ahora siendo el año 2014 sale nuevamente una carta circular para exhortar y sugerir no ir más allá de los signos. Y es que pareciera que se nos olvida que lo principal en la Santa Misa es Cristo. En algunas iglesias aplauden por todo, hasta porque avisan que afuera estarán vendiendo comida. Otros más han convertido la misa, en obras de teatro donde el mismo sacerdote se viste como payaso o bailador de flamenco. Otros más utilizan casullas con imágenes de los superhéroes favoritos de los niños.

Pero no quiero hablar de todos los abusos cometidos en la misa.  Hoy hablemos solamente del signo de la paz. Fue en el tiempo del Papa san Inocencio (401 -417) que el rito de la paz se hizo obligatorio antes de la comunión. San Agustín, de la misma época que el Papa Inocencio, subrayó la importancia de estar reconciliado con los demás antes de recibir provechosamente la comunión. Cuando el sacerdote o diácono desea la paz al pueblo invita a que compartan la misma con los ahí reunidos. Lamentablemente algunos tienden a saludar a toda la asamblea con un diálogo, abrazo o beso en la mejilla intercalando el saludo familiar, el halago a la vestimenta, la pregunta indagatoria sobre algún familiar o amigo y aprovechando también para hacer los planes saliendo de misa. Los coros equivocadamente han agregado un canto de la paz en el momento del saludo. En otros casos más, el sacerdote baja del presbiterio para saludar a los fieles. Obviamente con estos abusos se pierde la sintonía de lo que momentos antes ha acontecido, la consagración del pan y vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Ante estos abusos “la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha emitido una carta circular acerca del significado correcto del rito de la paz, de igual manera hizo cuatro sugerencias concretas para evitar los abusos ya mencionados.

Será necesario que en el momento de darse la paz SE EVITEN algunas acciones tales como:
1)     - La introducción de un “canto para la paz”, inexistente en el Rito romano.
2)     - Los desplazamientos de los fieles para intercambiarse la paz.
3)     - El que el sacerdote abandone el altar para dar la paz a algunos fieles.
4)     - Que en algunas circunstancias, como la solemnidad de Pascua o de Navidad, o durante las celebraciones rituales, como el Bautismo, la Primera Comunión, la Confirmación, el Matrimonio, las sagradas Órdenes, las Profesiones religiosas o las Exequias, el darse la paz sea ocasión para felicitar o expresar condolencias entre los presentes. (No. 6 de la carta circular).

Hablando del punto número 4, conviene remarcar que no hay que utilizar el momento de la homilía, para ensalzar, motivar, o regañar a los fieles. Esto lo digo por mí, que soy sacerdote. Y es que en algunas ocasiones veo que cuando es una misa de graduación, las palabras dentro de la homilía van solamente para motivar, animar o en su caso cuando son misas de cuerpo presente algunos hermanos sacerdotes solamente se la pasan tratando de consolar a los dolientes. Y no es que no se tenga que hacer, pero esto no debe ser el punto principal de la homilía. La motivación o el pésame se deben desprender de la reflexión de la palabra proclamada. Y en su caso los fieles también pueden estar equivocados esperando que se hagan estas palabras. Recuerdo muy bien aquella señora que se acercó al seminarista después de misa para quejarse porque un servidor no dijo nada al niño de tres años por el cual se ofreció la misa. Y no es que no haya querido decir nada a este niño, pero creí más conveniente dirigir la reflexión a los papás y amigos presentes que al niño que se levantaba a cada rato de su silla para ir a platicar sus familiares.

La carta circular invita también a las Conferencias a que consideren si es oportuno cambiar el modo de darse la paz establecido en su momento. Por ejemplo, en aquellos lugares en los que optó por gestos familiares y profanos de saludo, tras la experiencia de estos años, se podrían sustituir por otros gestos más apropiados.

En el número 8 de esta carta, se exhorta a los Obispos y, bajo su guía, a los sacerdotes a considerar y profundizar el significado espiritual del rito de la paz, tanto en la celebración de la Santa Misa como en la propia formación litúrgica y espiritual o en la oportuna catequesis a los fieles. Por último la misma Carta Circular en su número  6, inciso a) dice que el signo de la paz es opcional. Así que si se prevé que tal intercambio no se llevará adecuadamente por circunstancias concretas, o se retiene pedagógicamente conveniente no realizarlo en determinadas ocasiones, se puede omitir, e incluso, debe ser omitido.

El Santo Padre Francisco, el 7 de junio de 2014, ha aprobado y confirmado cuanto se contiene en esta Carta circular, y ha dispuesto su publicación.

Como vemos no es una nueva estructura a la Santa Misa, sino una exhortación para quienes caen en los abusos en el rito de este signo.




Hasta la próxima.




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