sábado, 3 de noviembre de 2012

Explicación de la doctrina del purgatorio y su origen


Compilación por Modesto Lule MSP



Me han preguntado que porque pedimos por los difuntos. 

Los hermanos separados no creen en el purgatorio pero si en el infierno y el Cielo. 

Como católicos es dogma de fe creer en este lugar de purificación.


El purgatorio es doctrina de fe formulada en los Concilios de Florencia y de Trento. El catecismo de la Iglesia católica dice en su número 1030: Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

Fundamento Bíblico
La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra fundamento en la Biblia. 

Aquí algunas citas bíblicas.

El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 nos dice que Judas Macabeo efectuó entre sus soldados una colecta para ofrecer un sacrificio por el pecado de aquellos sus soldados que habían muerto en pecado ya que llevaban unos ídolos.

Muy posiblemente me va a decir si eres hermano separado que no aceptas este libro de los Macabeos. Pero eso solamente porque lo dijo Martín Lutero. Y estamos hablando que Lutero lo dijo en el año 1500. 

Pero tranquilos, si tú eres católico debes de considerar 2 cosas: 

1ra cosa: Lutero no cree en este libro y en otros porque dice que no son inspirados por Dios. 

2da cosa: En el Nuevo Testamento los apóstoles y el mismo Jesucristo hacen referencia a esos libros que Lutero y sus seguidores rechazan. ¿A quién le hacemos caso, a Lutero o a Cristo y sus apóstoles? 

Este escrito no es para hablar de los libros que no aceptan los protestantes, sino del purgatorio.

Ya dimos una cita bíblica en el Antiguo Testamento, ahora vamos a ver las del Nuevo Testamento.



¿Cómo interpretar lo que dice Nuestro Señor Jesucristo en la siguiente cita?: El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otroMateo 12,32. ¿A qué se refiere con NI EN EL OTRO?

En esta otra cita bíblica, ¿qué es lo que hay que entender?
Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo. Lucas 12,58-59

En estos pasajes Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo. Porque los que entran al infierno ya no pueden salir y en el Cielo no hay tormentos, ¿entonces como llamarle a este lugar de purificación?  Nosotros los católicos le llamamos PURGATORIO.

San Pablo dice en, 1 Corintios 3, 12-13: Pero el trabajo de cada cual se verá claramente en el día del juicio; porque ese día vendrá con fuego, y el fuego probará la clase de trabajo que cada uno haya hecho. Si lo que uno construyó es resistente, recibirá su pago; pero si lo que construyó llega a quemarse, perderá su trabajo, aunque él mismo logrará salvarse como quien escapa del fuego."

Con estas citas bíblicas podemos comprobar que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. Y el alma que por allí pasa se purifica y se salvará. A ese estado de purificación le llamamos los católicos el "purgatorio", y aunque la palabra como tal no está en la Biblia, la iglesia hace referencia a ese estado de purificación como ya hemos mencionado. Ahí quedará el alma de la persona y después saldrá, cuando haya pagado sus culpas ya sea por nuestras oraciones y misas ofrecidas por ellos o por el tiempo que le corresponda estar para su purificación. 


ORIGEN de la doctrina del PURGATORIO

El purgatorio es doctrina de fe formulada en los Concilios de Florencia (1431) y de Trento (1545 y 1563). Ya antes de estos dos concilios ecuménicos se habían definido de forma clara la doctrina purgatorio: En el primero y el segundo Concilio Ecuménico de Lyon en el 1245 y en el 1274 respectivamente. El concilio de Florencia simplemente reafirmaba lo que ya estos concilios ecuménicos habían definido siglos antes y lo mismo reafirma el concilio de Trento.

Pero desde mucho antes ya se hablaba de una purificación tomando como base los textos bíblicos.

Santa Perpetua fue una mártir cristiana martirizada en el 203 junto con otros cinco cristianos. Mientras está en prisión tiene una doble visión donde ve a su hermano que tenía 7 años muerto salir de un lugar tenebroso en el cual estaba sufriendo. Santa Perpetua reza por el descanso eterno de su alma y luego de ser escuchada por el Señor tiene una segunda visión donde ve a su hermano sano y en paz, porque su pena había sido rectificada.

Abercio antes de morir compuso su propio epitafio datado a finales del siglo II o comienzos del siglo III donde pide que se ore por él.

En los Hechos de Pablo y Tecla escrito en el siglo II (año 160) narran la historia de una conversa que se convirtió al escuchar las predicaciones de San Pablo y luego de deshacer el compromiso con su novio se dedica a asistir a Pablo en la evangelización. En este escrito se puede leer una oración de intercesión para que una cristiana fallecida sea trasladada al lugar de los justos.

Los Stromata (Στρωματεις- mosaico o tapices) es la tercera obra de la trilogía de Clemente de Alejandría (se estima que murió entre los años 211 y 216) sobre la vida cristiana, habla de la purificación por “fuego” que sufre el alma posterior a la muerte cuando no ha alcanzado la completa santidad.

En los escritos de Tertuliano se encuentran en los escritos numerosos y con claras referencias del purgatorio.

Con San Cipriano (200 – 258) tenemos al igual que en los anteriores referencias al purgatorio siglos antes de San Gregorio Magno.

Orígenes (185 – 254) es considerado un padre de la Iglesia oriental, ​ destacado por su erudición y, junto con San Agustín y Santo Tomás, uno de los tres pilares de la teología cristiana también habla sobre el purgatorio.

Así muchos más como:
Lactancio (240 – 320)
Efren de Siria (306 – 373)
Basilio el Grande (330 – 379)
Cirilo de Jerusalén (313 – 386)
Epifanio de Salamina (310 – 403)
Gregorio de Nisa (330 – 400)
Juan Crisóstomo (349 – 407)
Agustín de Hipona (354 – 430)

Gregorio Magno (+604)     

Creo que con esta explicación queda más que claro que después de la muerte hay un lugar de purificación. Ya que al Cielo se entra muy limpio, pero dudo que algunos de nosotros andemos muy bien. Pero si no andamos bien, hay que esforzarse y quizá no pasemos por el purgatorio. Pero si no pasamos directo al Cielo hay que pedir que pidan por nosotros los que se quedan en el mundo.



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Gracias y que Dios te bendiga.



Hasta la próxima.






6 comentarios:

Unknown dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Unknown dijo...

Gracias padre por despejar mis dudas

Unknown dijo...

Una pregunta si uno no cre en el purgatorio puede ser salvo

Unknown dijo...

Una pregunta si uno no cre en el purgatorio puede ser salvo

Unknown dijo...

Una pregunta si uno no cre en el purgatorio puede ser salvo

Guillermo Estrada. dijo...

Gracias padre. Excelente artículo.